Comprueban efectividad de cubrebocas contra Covid-19 sin importar tela de fabricación

Investigaciones de los meses más recientes apoyan el uso de cubrebocas sin importar el material de fabricación

Como una de las principales medidas sanitarias contra la Covid-19, el uso de cubrebocas se ha mantenido desde principios de 2020, aunque ha habido polémica sobre si usarla o no, qué tan efectiva es y cuál material es mejor. Luego de casi diez meses de que empezara la crisis sanitaria, ya existen datos a verificar sobre su uso y efectividad.

En los primeros meses del año en curso, las organizaciones de salud internacionales y nacionales realizaban estudios que revelaran con seguridad si portar cubrebocas o mascarillas de tela reducía el riesgo de contagio por el virus SARS-CoV-2. Ya en abril, el profesor Joseph G. Allen de la Universidad de Harvard había escrito un postulado con cuatro puntos importantes que avalaran su uso.

Fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien demostró gran cambio ante la evidencia de las investigaciones, mientras su informe técnico en abril afirmaba que, debido a no tener evidencia suficiente para afirmar la transmisión del virus por aire, el uso de cubrebocas era inútil; sin embargo, luego de confirmar la transmisión por aire las recomendaciones cambiaron hasta publicar el 6 de junio un Protocolo del uso general de cubrebocas.

Los gobiernos de los países determinaron, antes o después de las afirmaciones de la OMS, hacer obligatorio portar cubrebocas o mascarillas de tela al salir a las calles, aunque las medidas generales eran tratar el confinamiento voluntario u obligatorio.

Junio fue el mes en que creció la confianza en esta medida gracias al estudio y cobertura internacional del caso de dos estilistas en Missouri, Estados Unidos, donde si bien las personas que vivían con ellas se infectaron, más de la mitad de sus clientes resultaron negativos a las pruebas, todo gracias a usar mascarillas de algodón.

«Hay mucho más de lo que nos gustaría saber», afirmó Theo Vos, investigador de políticas de salud de la Universidad de Washington«pero tratándose de una intervención tan simple y barata con el potencial de crear un gran impacto, ¿por qué no querer usarla?». También Monica Gandhi, médica de enfermedades infecciosas de la Universidad de California, declaró: «usar mascarilla no sólo protegerá de la infección sino también de otras enfermedades graves».

El dilema del material de fabricación para las mascarillas es un tema donde se incluyen respuestas sin resolver, incluso sobre la transmisión de la influenza: ya que el coronavirus, y otros virus como el de la influenza, miden 0.1 micrometros (µm) de diámetro, pero no se sabe el tamaño de las partículas que lo alojan, pues no sale por sí mismo del cuerpo, no se puede estar seguro de la tela capaz de impedir la entrada de estas partículas.

Las investigaciones apuntan a que una máscara N95 filtra el 90% de aerosoles de 0.3 µm, mientras mascarillas quirúrgicas y de tela filtran el 67% de los aerosoles al aire libre. Otras investigaciones, realizadas en Virginia Tech, afirman una playera de algodón puede filtrar el 80% de los aerosoles de 2 µm, así como cualquier tela puede bloquear partículas de 4 o 5 µm en un 80% al inhalar o exhalar.

Si bien ningún cubrebocas o mascarilla puede filtrar los aerosoles que portan los virus, Covid-19 u otro, al 100%, su efectividad se ha demostrado dentro y fuera de los laboratorios con ejemplos precisos. La OMS y otras instituciones de salud recomiendan portar mascarillas de tela o quirúrgicas aún cuando las medidas de restricción y movilidad continúen levantándose por seguridad de la población en general.